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Charla: La Luz zodiacal

El pasado viernes 15 de febrero nuestro compañero Ángel Ferrer, experto observador visual y excelente astrofotógrafo, nos ofreció una interesante charla sobre la esquiva luz zodiacal y otros fenómenos luminosos de origen celeste.

Ángel comenzó comentando que muchos hemos oído hablar de la luz zodiacal pero pocos la hemos visto. De las dos docenas de socios que había en la sala, sólo un par de personas la han visto.

Aunque se puede ver fácilmente desde lugares adecuados, no hay referencia a la luz zodiacal en la Antigüedad. La historia de su observación comienza con Kepler y Descartes. Pero fue Cassini quien empezó a estudiarla con detenimiento, tratando de cuantificarla y comprender cómo se producía. Asimismo, dejó registrado que dejó de ser perceptible entre 1665 y 1681. Este dato, junto a la ausencia de una cultura popular en torno a la luz zodiacal, induce a creer que no siempre ha sido visible, o como mínimo no con el mismo brillo. Tras ese período de dieciséis años de ausencia, después siempre se ha visto.

¿Qué es la luz zodiacal?

Es un fenómeno óptico elusivo, difícil de observar, en forma de luz nebulosa difusa que se extiende en el cielo desde el horizonte, por lo general en la forma de triángulo o pirámide. La luz zodiacal se puede observar alrededor de la primavera y el equinoccio de otoño en nuestras latitudes, al anochecer y al amanecer respectivamente.

¿Cuál es su origen?

En el plano de la eclíptica (la órbita de la Tierra alrededor del Sol) hay polvo procedente de asteroides y cometas que refleja la luz del Sol. El polvo zodiacal de procedencia asteroidal es un 8% del total; el resto procede de cometas. Estos cuerpos celestes "ensucian" el Sistema Solar. Después de 4500 millones de años de existencia del Sistema Solar, éste debería estar lleno de polvo. Pero no es así, por dos motivos. El primero, las partículas de menos de una micra son enviadas fuera del Sistema Solar por el viento solar. Recordemos que el viento solar son partículas cargadas eléctricamente emitidas por el Sol. El segundo, el “efecto Yarkovsky”, que modifica las órbitas de objetos pequeños del Sistema Solar (como los meteoroides) debido al modo en que éstos absorben la radiación del Sol en una de sus caras y lo reirradian mientras rotan. Como consecuencia, esas partículas caen en espiral hacia el Sol. A estos dos casos se añade un tercero: las partículas que chocan con los planetas. En la Tierra se observa este fenómeno en forma de meteoros.

En la foto de arriba, se ve la luz zodiacal entre el horizonte y las Pléyades.

¿Cómo ver la luz zodiacal?

No hacen falta instrumentos, se ve a simple vista ocupando bastantes grados en el cielo. Eso sí, es necesario desplazarse a lugares oscuros. Si hay luna o contaminación lumínica no se verá nada. Y no siempre es posible verla. Se ve mejor cuando la eclíptica está muy vertical (primavera en nuestras latitudes). Deberemos esperar al crepúsculo astronómico, tras la puesta del Sol, cuando el astro rey se encuentra a unos 18 grados por debajo del horizonte. En Primavera, esto ocurre aproximadamente dos horas después de ponerse el Sol. Además, no debe coincidir con la Vía Láctea, ya que no se podrá apreciar bien. Así que Febrero, Marzo y Abril son los mejores meses para ver el fenómeno tras la puesta de Sol. También se puede ver por la mañana, al amanecer. En ese caso, los mejores meses son Septiembre, Octubre y Noviembre. Nuestro observatorio, el CAAT, es un buen sitio para ver la luz zodiacal, ya que reúne las condiciones adecuadas.

¿Es la luz zodiacal el único evento de su tipo?

La respuesta es no. También existe la luz antisolar o Gegenschein. Se da justo en la zona opuesta al Sol. Es un término alemán, ya que fueron alemanes los primeros en descubrirlo. Aparece en mitad de Diciembre, Febrero y Marzo. Ahora se podría ver en la zona de la constelación Leo. Es aconsejable desplazarse a lugares muy oscuros ,como los desiertos, para poder ver el fenómeno.
Otro evento relacionado con los anteriores son las bandas zodiacales, que se hacen visibles en exposiciones fotográficas largas. Aparecen entre el Gegenschein y la luz zodiacal en forma de bandas horizontales. Se han podido observar, por ejemplo, desde Mauna Kea en Hawai.
El último fenómeno relacionado con la luz zodiacal son las Nubes de Kordylevski, un fenómeno todavía más difícil de observar que los anteriores. Se da en los puntos de Lagrange (L4+L5), zonas del espacio donde se puede mantener polvo durante un cierto tiempo. En Octubre de 2018 dos fotógrafas húngaras consiguieron fotografiar las Nubes de Kordylevski.

¿Se puede fotografiar la luz zodiacal?

La respuesta es que sí. Y además no hace falta utilizar montura con seguimiento: una cámara réflex sobre un trípode es la solución ideal. Los parámetros recomendados de captura son: f 2,8, ISO 3200 y un tiempo de exposición de 20-25 segundos
Y con estos datos prácticos sobre cómo captar la huidiza luz zodiazcl nuestro ponente dio por finalizada esta amena y didáctica charla.

Texto y fotos: cortesía de Posete